La Dieta Mediterránea representa en el mundo un modelo de referencia en cuanto a alimentación orientada a la prevención de enfermedades típicas de los desórdenes alimentarios, e Italia es la patria de este modelo que, sin embargo, hoy en día casi nunca se aplica debido a los estilos de vida modernos y a los tipos de alimentos hoy disponibles.
Aunque universalmente alabada, sus orígenes se basan en una consideración cierta en el pasado y ya no aplicable hoy salvo en casos raros.
Pocas personas saben que el concepto de "dieta mediterránea" fue introducido por el fisiólogo estadounidense Ancel Keys, que con su estudio observacional Seven Country Study determinaba que la dieta mediterránea, tal como se practicaba en el sur de Italia, era la mejor en comparación con las demás dietas occidentales.
Debido a estas declaraciones, en los años 70 se llegó a formular un malentendido en la historia de la ciencia de la alimentación y de la medicina, es decir, considerar las grasas como peligrosas para el sistema circulatorio y sugerir sustituirlas por carbohidratos.
Los estudios de Ancel Keys tienen una laguna evidente: no haber valorado que en las poblaciones estudiadas era predominante una actividad física extenuante (trabajo en el campo) y una restricción alimentaria (periodo de crisis económica grave para un país como Italia que se estaba recuperando de la posguerra del segundo conflicto mundial).
Por tanto, utilizar el mismo modelo para un ciudadano sedentario, en un entorno repleto de alimentos insulinémicos, ha llevado a una obesidad difundida y desbordante. Además, el estudio en cuestión no hacía una valoración científica sobre el alimento que habría sido más adecuado incluso para aquellas poblaciones para vivir una vida más sana y larga, sino que fotografiaba una realidad del pasado, que hoy sería del todo poco realista y por tanto no aplicable a nivel alimentario.
En el estado actual de las cosas, con los estilos de vida trastocados y la calidad nutricional de los alimentos reducida, hay que preguntarse absolutamente si seguir proponiendo este modelo alimentario es correcto, o si hay que revisarlo un poco todo, sobre todo a partir de la base científica de los nuevos conocimientos sobre la comida y sus influencias directas en el metabolismo.
Hay que dar importancia a los estudios observacionales, hay que invertir en la investigación in vivo e in vitro, y reforzar las evidencias que demuestran en la práctica cómo un alimento o nutriente es capaz de interactuar con las células, qué tipo de estimulación hormonal induce, etcétera.
Los puntos críticos de una alimentación basada en los carbohidratos como el modelo de la dieta mediterránea son:
- el excesivo índice glucémico
- la excesiva carga glucémica
- la variabilidad glucémica
- las alteraciones metabólicas inducidas.
Nuestros estudios e investigaciones han desvelado equilibrios íntimos entre comida, hormonas y metabolismo y múltiples variables que hacen único el recorrido de cada persona.
Estamos convencidos de que nuestra filosofía de alimentación, además de sana y resolutiva del problema del peso en exceso, es también la raíz de una reformulación moderna de la Dieta Mediterránea. EasyNature es la Dieta Mediterránea 3.0.
Estamos convencidos y los resultados nos dan la razón.


