Doctora Eliana Violetti
- Psicóloga
- Psicoterapeuta
- Psicoterapia cognitivo-conductual
- Functional Coach
EFECTO YO-YO: ¡una vida transcurrida entre adelgazar y engordar!
Cuando la dieta se percibe como sacrificio y no como estilo de vida, este es el resultado y será más fácil ser víctima del efecto yo-yo.
La dieta no es un castigo, sino un estilo de vida.
De lo contrario, en cuanto termine el periodo de régimen alimentario controlado, se intentará gratificarse comiendo todo aquello que se ha negado hasta ese momento.
El secreto para salir del círculo vicioso del efecto yo-yo es precisamente cambiar la propia idea de dieta, que no debe considerarse un breve paréntesis de renuncias y privaciones orientado a alcanzar el peso ideal, sino un estilo alimentario sano, que hay que aprender y adoptar para siempre. De hecho, dieta etimológicamente significa exactamente esto: estilo de vida.
Perder muchos kilos en poco tiempo es posible, pero el problema principal es que si se interrumpe la dieta sin aprender un estilo de vida alimentario gratificante y adaptado al propio metabolismo, se tiende a recuperar todos los kilos perdidos, e incluso alguno más, causando el llamado efecto yo-yo.
En otras palabras, seguir cíclicamente dietas hipocalóricas muy restrictivas, alternándolas con periodos de régimen incontrolado, hace que tu peso baje y suba.
Sube y baja, igual que un yo-yo.
Este proceso comienza con una dieta drástica que permite adelgazar en poco tiempo pero que no es eficaz a largo plazo: la persona a dieta intenta entonces volver a perder el peso recuperado y el ciclo "dieta-pérdida de peso-recuperación de peso" comienza de nuevo.
Las causas de tal oscilación de peso pueden ser diversas, pero a menudo pueden atribuirse a una alimentación demasiado restrictiva.
La dieta más eficaz es la que enseña a comer sano y con gusto y a conservar los resultados en el tiempo, aprendiendo a comer también dulces y frituras pero según las reacciones del propio metabolismo, privilegiando los alimentos típicos de la dieta mediterránea como pan, pasta, legumbres, verdura, fruta.
Efecto yo-yo: las causas
En el origen del efecto yo-yo siempre hay una dieta de adelgazamiento demasiado restrictiva, a la que sigue un aumento de peso en cuanto se vuelve a comer normalmente.
Las causas pueden ser de varios tipos, fisiológicas pero también psicológicas.
Entre las causas psicológicas del efecto yo-yo, destaca en particular la llamada "alimentación emocional", que lleva a comer de forma incontrolada no por necesidades nutricionales sino como respuesta a una emoción negativa, por ejemplo:
- ira
- aburrimiento
- tristeza
O como reacción a la frustración ligada al no haber alcanzado el peso ideal. De hecho, las dietas demasiado drásticas son muy difíciles de completar y a menudo se interrumpen antes de llegar a la meta.
Todo esto desencadena un sentimiento de decepción, ineficacia, pérdida de autoestima, te sientes frustrado y sigues buscando alivio en la comida.
Efecto yo-yo: las consecuencias físicas
Cuando se intenta adelgazar siguiendo una dieta demasiado restrictiva, el cuerpo ralentiza sus actividades para economizar las energías. En la práctica entra en modo "hambruna", es decir, tiende a conservar las reservas de grasa y a quemar menos. Esto tiene efectos negativos sobre el metabolismo, que tras una dieta muy desequilibrada se ralentiza. Además, lleva a recuperar rápidamente peso una vez vuelto a un régimen alimentario normocalórico y hace cada vez más difícil adelgazar incluso en el futuro. En el momento en que se vuelva a hacer dieta para perder los kilos acumulados, el cuerpo no responderá.
El efecto yo-yo tiene consecuencias negativas sobre el físico. En primer lugar es un estrés para el metabolismo, que a causa de las oscilaciones de peso se desajusta, haciendo difícil volver al propio peso ideal después de este vaivén de dietas drásticas y alimentación normocalórica.
Pero el efecto yo-yo también produce daños para la salud cardiovascular: un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Columbia University de Nueva York en cerca de 500 mujeres ha evidenciado que las continuas fluctuaciones de peso podrían ser dañinas para la salud del corazón.
Efecto yo-yo: las consecuencias psicológicas
La incapacidad de alcanzar o mantener el peso ideal desencadena:
- ansiedad
- ira
- sensación de impotencia
- impacto negativo sobre la autoestima
Además, también puede desembocar en verdaderos estados depresivos o abrir la puerta a trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia.
Efecto yo-yo: cómo evitarlo
Es importante entender, comprender y combatir los motivos por los que engordas: si no trabajas sobre estos motivos, después de tu dieta estos problemas volverán y te harán engordar de nuevo. La parte más dura siempre será trabajar sobre tus emociones. Además, no olvides que no existe un "periodo de dieta": existe un estilo de vida de una alimentación sana y correcta.
Efecto yo-yo: cómo combatirlo
A menudo las renuncias alimentarias están motivadas por el deseo de perder peso rápidamente. Se está convencido de que comiendo poco, eliminando algunos alimentos o saltándose las comidas se adelgazará más rápido. En cambio, la verdad es que el sacrificio lleva fácilmente a abandonar la dieta y a lanzarse a la comida con aún más frenesí. Los atracones y el aumento de peso, así, están a la vuelta de la esquina.
Mucho mejor adelgazar incluso rápidamente pero según las características del propio metabolismo y nuestra reacción personal a los distintos alimentos. Esto nos llevará sin demasiados sacrificios a nuestro peso ideal y nos permitirá mantenerlo sin esfuerzo y sin nuevos repuntes de peso.
Para combatir el efecto yo-yo es además importante actuar tanto sobre las elecciones nutricionales como sobre las causas psicológicas que pueden desencadenarlo.
Hay que revisar tanto los propios hábitos alimentarios y la propia idea de dieta, como modificar el propio enfoque hacia la comida, de modo que se le devuelva su rol justo, es decir, el de alimento y no el de vía de escape de las emociones.


